La cueca en Magallanes. Una historia desconocida.

La cueca en Magallanes

De acuerdo a investigaciones y antecedentes históricos, la primera vez que se bailó cueca chilena en la Región de Magallanes, fue a bordo de la goleta “Ancud”, el 18 de Septiembre de 1843. La nave, estaba a tres días de lograr la proeza de tomar posesión a nombre del gobierno de Chile, del Estrecho de Magallanes y sus tierras aledañas.

Según crónica de Bernardo Fhillipi, naturalista prusiano que venía en la embarcación “se destapó un barril de vino y toda nuestra tripulación participó”.
Por su parte, Alfonso Aguirre Hernández, en su obra Toma de Posesión del Estrecho de Magallanes, publicada en el año 1943, expresa: “se aumentaron las raciones de comida y se bailaron muchas cuecas, cantadas graciosamente, al son de templadas guitarras por las compañeras de viaje” (Venancia Elgueta de Jara e Ignacia Leiva de Vidal).

La historia, comenta muy superficialmente la celebración de las Fiestas Patrias durante el período de colonización, más el historiador Mateo Martinic Beros, anota que durante la Gobernación de Jorge Schyte, en la dècada de 1850, se daba un descanso a la gente los días 12 de cada mes, fecha en la cual se realizaba un baile de cuartel, con bandas militares que, seguramente, interpretaban cuecas en su repertorio.

La influencia que tuvo posteriormente en Magallanes nuestra danza nacional, estuvo dada por el arribo a la zona de sendos grupos de colonos de Aconcagua, traídos en 1869 por el Gobernador Oscar Viel y, en 1875 por el Gobernador Diego Dublé Almeida.

En 1880, se destacaban algunos lugares para beber y bailar buenas cuecas chilenas: los negocios de la Valentina y la Dolores asociados con un tal Pacheco, afamados porque no vendían fiado; pero los loberos preferían el local de ña Juana Mansilla. Otro era Luis Navarro que combinaba su profesión de baqueano con el manejo de una fonda con cantora y vihuela.

Las primeras ramadas y fondas dieciocheras fueron levantadas en el año 1889, según lo describe Luka Bonacic en su obra “Resumen Histórico del Estrecho y la Colonia de Magallanes”. Se mencionan allí topeaduras y carreras a la chilena.
La influencia aconcagüina se notaba en los productos que ofrecía el Diario el Magallanes, del 18 de septiembre de 1898. Casa de F.Arnaud, tiene a su disposición vino corriente en barril y damajuanas de 18 litros. Chicha baya, 20 centavos el litro. Almacén Colón Pérez y Cia. Ofrece aguardiente de uva, chicha pura de Aconcagua, queso, harina, mote y chuchoca.

Las noticias de la época de los diarios El Magallanes y El Comercio, informan que a fines de la década de 1890, para el 18 de septiembre se levantaban las ramadas en la Pampa Chica, llanura situada al norte del río de las Minas, donde se vendía y consumía a destajo chicha y empanadas. No faltaban en lo musical la guitarra, el arpa y el acordeón, a cuyos compases, improvisados danzarines practicaban tanto los bailes nacionales cuecas, cuandos y otros, como asimismo los extranjeros, valses, polcas, mazurcas, etc.
A principios de siglo, aún se encuentran menciones de las fiestas populares. Por ejemplo se ice que el 18 de septiembre de 1900: “en las ramadas, en medio de bailes típicos, cuecas, cantos y sonatas, al son de piano y acordeón, arpa y guitarra, se exteriorizan características y costumbres nacionales. Acabado el baile, se toma chicha al pie del mesón”

Ya en 1901, comienza un cambio, al “levantarse infinidad de ramadas, llenas de música y alegría, en las que actúa la estudiantina yugoslava, y un conjunto orquestal y típico, muy solicitado. También se registra que en los inicios del siglo XX, tanto en matinées, soirées danzantes y garden parties, se practicaba la cueca de ciudad.

El arribo de los emigrantes chilotes, cambió totalmente la influencia de la cueca en Magallanes, ya que impusieron en los sectores urbanos y rurales su propio estilo, el que se puede apreciar hasta la fecha, debido a que constituyéndose en una mayoría poblacional, su participación abarca no sólo las fiestas populares citadinas sino aquellas que se realizan en el campo, al final de una marca, de una faena de esquila, de un torneo o de cualquier tipo de celebración.

Cabe señalar que, especialmente en el campo, la falta de mujeres obliga en algunas oportunidades a que se formen parejas de hombres para ejecutar algunos bailes, entre ellos la cueca.

Por último, se puede decir que la cueca en Magallanes, a pesar de no tener una identidad local, especialmente debido a la gran cantidad de corrientes migratorias existentes en la zona, la danza es de mayor dominio chilote en su estilo y sólo le cambia su fisonomía el uso de prendas propias de la Región Patagónica.

–Fuente: Radiopolar.com / Diario electrónico de Magallanes (Chile)
http://www.radiopolar.com/noticia_50077.html

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1 Comment

  1. madelaine Abril 9, 2013 at 2:57 pm

    ¡Gran entrevista!..gracias sa sus gestores

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