Fernando González Marabolí (1927 – 2006)

La cueca ha sido zapateo, guitarras y ruedas de cantores, pero también la teoría de una expresión cultural que quizás nadie en Chile investigó con el rigor y afecto de Fernando González Marabolí, un hombre al que al ambiente cuequero nunca dejó de llamar “maestro” y que falleció el pasado sábado 23 de septiembre, a los 79 años de edad.

El aporte de González Marabolí a la difusión y teoría de la cueca es probablemente inabarcable, pero dejó en un libro sus señas más conocidas: “Chilena o cueca tradicional” es la investigación que en 1994 publicó el musicólogo Samuel Claro Valdés, y que hasta hoy es considerada la principal edición escrita sobre el género. Su subtítulo incluye la advertencia: “de acuerdo a las enseñanzas de don Fernando González Marabolí”, y recupera lecciones sobre las técnicas vocales, instrumentales y de interpretación que caracterizan a la cueca. Citamos a continuación un extracto:

“El cantor tradicional vive sólo para la cueca, ya que interpreta con responsabilidad, tal vez sin temor de equivocarse, el arte más serio y delicado en el cantar de América. Cuando la gente escucha a los verdaderos cantores, dicen los que no saben que ‘tiene voz natural’, y en verdad que tienen toda la razón, pero la naturalidad que la rige pertenece a un científico adiestramiento de la voz. No es llegar y cantar a la que te criastes, sino que que equivale a decir que imita las leyes que rigen el universo y a la naturaleza, por eso es que se guía por leyes naturales. Pero todo lo que brilla no es oro: el estilo no se aprende de la noche a la mañana y sin el consejo de los viejos cantores. Están constantemente ensayando, nunca están conformes ni con ellos mismos, porque todo lo árabe es una lucha hasta con uno, tarareando las melodías con recovecos de sube y baja, hasta que forman un cachañeo gorgoreado en la voz gritada. Son años de aprendizaje, de pulimiento y conocimiento, de pasar metidos en los ‘lotes’, para impregnarse, contagiarse y meterse hasta en la sangre el ritmo cuequero. Es en los ‘lotes’ donde se aprende a cantar y a bailar mirando, donde se memoriza el vasto repertorio de de versos y melodías, porque nada está escrito. Este modo de canto nace de casi vivir en la teoría y en la práctica, y es también donde se aprende toda la gimnasia vocal que se hace para sacar la voz gritada y entonada”.

Fernando González Marabolí había nacido en Santiago en 1927, y creció entre poetas y cantores de cueca del puerto de Valparaíso. La cueca era una presencia viva en su familia, y a ella se fue apegando sin ninguna instrucción formal, pues todo su conocimiento fue fruto de la experiencia y el autodidactismo. La vida se la ganó como matarife. Su capacidad de relacionar el folclor chileno a disciplinas tales como la filosofía, la historia universal, las culturas vernáculas y hasta la astronomía fue, siempre, sorprendente.

Junto a Nano Nuñez, recibió en mayo del año pasado el Premio a la Cueca Chilena Samuel Claro Valdés, de parte de la Corporación de Patrimonio Cultural de Chile y la Universidad Católica. Poco antes, varios cuequeros le habían rendido un homenaje como “leyenda de la cueca”, en una cena bailable que hacia noviembre del 2004 reunió en un restaurante de calle San Diego a Los Afuerinos, María Esther Zamora, Mario Rojas, Los porfiados de la cueca, Los Tricolores, Los Chinganeros y Daniel Muñoz, entre otros.

Su aporte al inicio del grupo Los Chileneros fue fundamental, tal como lo recuerda en estos días Luis Baucha Araneda a la luz de su fallecimiento:

“Él nos regaló casi todas las cuecas que nosotros grabamos en nuestro primer disco ( La cueca centrina , 1967). Salimos nosotros como autores, porque a él no le intresaba figurar, no era interesado para nada en la plata. Entonces nunca las registró. Le gustaba ayudar a otros. Él buscó por todas partes para que nosotros grabáramos. Se juntó con Héctor Pavez , con don Rubén Nouzeilles [entonces director artístico de Emi-Odeón]. Fue quien más hizo para que nosotros grabáramos”.

Con el Baucha, González Marabolí compartió su oficio de matarife. Pero incluso ahí era un sujeto excepcional, recuerda el cantor: “Era un hombre muy educado. Leía mucho. Salíamos a tomar once, íbamos a las piscinas de Peñaflor, de Maipú. Las conversaciones que yo tenía con él eran diferentes a las que yo tenía con cualquier otra persona”.

––Fuente: musicapopular.cl

(PIÉ DE FOTO) Otro gran maestro de la cueca ha partido “FERNANDO GONZÁLEZ MARABOLÍ” tuve la oportunidad de conocerle y hablar con él respecto de la  cueca y de su visión de ella, ésto gracias a LUIS ARANEDA (EL BAUCHA) y antes había conocido y leído el libro de don Samuel Claro V. basado en las enseñanzas de don Fernando. Comparto plenamente lo expresado por Hector Pavez Pizarro, no sabemos apreciar lo que tenemos hasta que lo perdemos.

Mis condolencias a su familia y a  los Chinganeros. EDUARDO

Eduardo Moris: moroedra@hotmail.com

 

Extractos de su libro “Chilena o Cueca Tradicional”

La cueca de las fondas de Chile al guiarse por la naturaleza y la pedagogía, vive en los fenómenos del universo. Su canto al mundo es la chispa que desencadena la explosión de todas las métricas musicales y poéticas, debido a que es una fuente inagotable de sabiduría y la reina legítima de todos los cantos. La copla y la siguiriya tradicional hechas en España o en América, son las que guardan milenios de observaciones y experiencias, donde los enlaces estéticos de sonidos y sílabas van corriendo sobre filas de números sacadas del universo y la naturaleza, las cuales son el reflejo de un estado de ánimo de personas que fueron diferentes en el tiempo y en el espacio. Nunca se empieza cantando cueca primero, sino valses, tangos y tonadas, dejando el ambiente listo para la cueca. (Chilena o Cueca Tradicional. pag. 80)

1. Aprendizaje, impostación y técnicas vocales El cantor tradicional vive sólo para la cueca, ya que interpreta con responsabilidad, tal vez sin temor de equivicarse, el arte más serio y delicado en el cantar de América. Cuando la gente escucha a los verdaderos cantores, dicen los que no saben que “tiene voz natural”, y en verdad que tienen toda la razón, pero la naturalidad que la rige pertenece a un científico adiestramiento de la voz. No es llegar y cantar a la que te criastes, sino que que equivale a decir que imita las leyes que rigen el universo y a la naturaleza, por eso es que se guía por leyes naturales. Pero todo lo que brilla no es oro: el estilo no se aprende de la noche a la mañana y sin el consejo de los viejos cantores. Están constantemente ensayando, nunca están conformes ni con ellos mismos, porque todo lo árabe es una lucha hasta con uno, tarareando las melodías con recovecos de sube y baja, hasta que forman un cachañeo gorgoreado en la voz gritada. Son años de aprendizaje, de pulimiento y conocimiento, de pasar metidos en los “lotes”, para impregnarse, contagiarse y meterse hasta en la sangre el ritmo cuequero. Es en los “lotes” donde se aprende a cantar y a bailar mirando, donde se memoriza el vasto repertorio de de versos y melodías, porque nada está escrito. Este modo de canto nace de casi vivir en la teoría y en la práctica, y es también donde se aprende toda la gimnasia vocal que se hace para sacar la voz gritada y entonada. (…) Primero hay que acumular el aire en el diafragma y haciendo cuenta de que no se tiene garganta se pone la voz de gorgoreo e el paladar y en los labios, lo cual es una combinación del aire que sube culebriando desde el diafragma para transformarse en sonido con la laringe y las membranas de las fosas nasales, que nace de tanto ensayo con la lengua doblada hacia el paladar. Moviendo mucho la lengua siguen repitiendo las entonaciones nada más que de 16 sonidos y sílabas, la entonación de 16 metros, siempre en voz baja y nasal, hasta que la meten y mecanizan dentro de ellos, para que después los versoa de cualquier cueca corran como el agua dentro de los canales de la melodía. (…) La voz gritada como si se cantara para sordos, es la única que se presta para hacer bien las melodías de la cueca, porque al hacer cuenta que no es canto, sino que a uno le pasa y siente lo que dicen los versos, entonces, poniendo la cara fiera y arrugando el entrecejo, como fingiendo que ya va a largar el llanto, logra sacar la voz lamento quebrando el sonoro, brota y refleja el alma viva, porque el cerebro llena los gritos de sentimiento, donde resaltan la viveza, la garra y la exactitud, porque están en tensión todas las facultades del espíritu, y se busca la naturalidad no sólo en cada palabra, sino que hasta en cada sílaba, pero esto de sacarle una infinidad de mieles y esencias al dolor, no es un mero barniz brillante, sino que es una aventajada escuela, por eso con justificada razón algunos dicen ¿esta clase de canto es un arte o es puro instinto? (Chilena o Cueca Tradicional. pag. 154)

Estimados amigos: 
Después de haber estado unos días fuera de mi país y no saber de lo que aquí estaba pasando. me encuentro con la triste noticia de el fallecimiento de mi más inspirador maestro, don fernando gonzález maraboli quien fue el único cuequero que nos obligó a estudiar el género de la cueca con su hipótesis tan fundamentada de los orígenes de nuestra danza, que motivó incluso al musicólogo samuel claro valdes de la prestigiosa casa de estudio universidad católica de chile quienes vieron en los estudios de don fernando una hipótesis sólida y fundamentada. 
  debo confesar que la noticia me golpeó mucho, ya que don fernando está en la historia del estudio folclórico en mi familia y forma parte importante de los escritos y apuntes que mi padre coservó cariñosamente después de haber estudiado la cueca chilenera en los años sesenta con don fernando gonzález. 
  yo creo que los cuequeros todavia no se han dado cuenta a quien hemos perdido ni menos el valor de todo el conocimiento que se ha ido. 
  la cueca no solo es parranda y trago también es nuestra responsabilidad como cuequeros y mantenedores de este género musical y dancistico el de estudiar constantemente nuestra danza nacional, ya que hay mucho que aprender todavia. 
  grande fernando gonzalez maraboli!!!… donde quiera que estes y gracias por todo lo que nos enseñaste, algun dia tu país y tus cuequeros se daran cuenta de lo que perdieron con tu partida, lo mismo que ocurrió con violeta y con victor jara. 
  por último quiero expresar mis condolencias a toda la familia de don fernando al grupo los chinganeros que han perdido su más grande maestro y  a todos los cuequeros que entendieron su sacrificado trabajo. 
se despide con gran pesar.

–Héctor Pavez Pizarro, músico folclorista

 

PIÉ: Baja el Libro de González Marabolí “Cueca Tradicional Chilena”

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