La cueca y los poetas

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La siguiente es una selección de textos de poetas chilenos que combina cuecas de su autoría (en su mayoría, nunca musicalizadas), con poemas y textos escritos por ellos en torno a la cueca. Se ha respetado la puntuación tal cual se encuentra en las publicaciones originales.

Selección de Marisol García

•Pablo Neruda (1904-1973)

Entre los textos de Pablo Neruda que han sido musicalizados, algunos de los más populares llegaron a ser las “Tonadas de Manuel Rodríguez”, trabajo del compositor Vicente Bianchi a partir de un extracto del libro Canto general (1950), y que fue grabado por primera vez por Silvia Infantas y Los Baqueanos para el disco Música para la historia de Chile (1955, EMI-Odeón). En rigor, esas «tonadas» son, más bien, cuecas, si se atiende a su métrica, tal cual puede leerse aquí. Fue la musicalización de Bianchi la que alteró la intención original de Neruda (si bien el resultado musical dejó muy satisfecho al poeta).

Además de esas cuecas de Canto general, esta colaboración con el músico Sergio Ortega muestra otro valioso ejemplo de ejercicio en el género de parte del más importante poeta chileno:

Cueca de Joaquín Murieta

Mi vida, ya llegó Joaquín Murieta
mi vida y a defender nuestra gente.
Mi vida, ya responde el corazón,
mi vida, por el rifle de un valiente.
Mi vida, ya llegó Joaquín Murieta.

Viva Joaquín Murieta
manos agrestes
sus ojos vengadores
traen la muerte.

Traen la muerte, ay sí,
rayo celeste
que me den un bandido
uno como éste.

Anda rayo celeste
manos agrestes.

>Música de Sergio Ortega.
Grabada por primera vez por Quilapayún para el disco X Vietnam (1968, Jota Jota).

•Gabriela Mistral (1889-1957)

«Cuando septiembre nos devuelve los días buenos y en las lonjas de viña o de trigo, la vendimia o la trilla, se quiebra el invierno, la cueca comienza a hervir en nosotros como un mosto; la cueca va y viene en la luz de los valles lo mismo que las lanzaderas que corren a lo ancho del telar.

Hombres de remo y de azada y mujeres de cunas y podas, todos ellos carne batida de tirsos, abren sobre la era grande o en el patio de la casa la cueca que es la pelea de dos temas y de dos expresiones. El canto y el baile suben y bajan de la violencia a la melancolía; el frenesí se rompe en la ternura y a lo largo de las estrofas ninguno acabará ganando.

Limos del Llano Central, costras de la pampa o playas nuestras, todo eso ha saltado y gemido como un tambor loco de los talones bailadores, toda tierra chilena ha clamoreado de un taconeo febril, que se parece al de los pisadores del lagar.

La cueca tiene doble entraña y doble índole porque la bailan hombre y mujer, y a los dos, a varón y a varona, ha de complacer y manifestar. Por eso ella tiene del fuego y del aire, del reto y del acatamiento.

Va el hombre en un enroscado torbellino y la mujer sale a su encuentro, casi se deja coger a la llamada, y luego lo burla con el bulto, sin quitar al hombre la presencia y siguiéndole con su vista amante.

La cantadora “lacea” con rasgueo y voz a la pareja hazañosa; pero el coro, que aquí no es mudo, lanza sobre ella además las interjecciones que adulan o escuecen, que mofan y alaban.

Vuelan sobre el grupo báquico los pañuelos, el alcohol y la pasión.

La raza sin muerte, caldo de una sangre subtropical, cuerpos que están vivos de mar o de luz de altura, baila su orgullo vital, bate su entraña que no quiere ensordecer, danza la vieja gesta del amor cerca del mar, que se la enseñó frenética, y de la montaña, que se la contó ritual».

>Extracto de «En recuerdo de Chile, un discurso» (1934).

•Nicanor Parra (1914, San Fabián)

El libro La cueca larga (1958) fue un ejercicio que buscó ceñir su poesía a la métrica de la cueca, aunque con una extensión mayor a la habitual en el género. Su hermana Violeta musicalizó parte de esos textos y los grabó en sus LPs El folklore de Chile. Volumen 2 (1958, EMI-Odeón) y La cueca presentada por Violeta Parra (1959, EMI-Odeón). La cueca larga, el libro, fue convertido más tarde en un pequeño disco (EP), con recitado del actor Roberto Parada y acompañamiento en guitarra de Violeta Parra. Nicanor y Violeta trabajaron también juntos “La cueca de los poetas“, conocida canción del disco Las últimas composiciones de Violeta Parra (1966, IRT).

Puedes leer aquí “La cueca larga” de Nicanor Parra.

 

•Pablo de Rokha (1894–1968)

«Bailemos la cueca de pata en quincha precisamente en quintas de chilcas del Mapocho por las ramadas de la Alameda de las Delicias Bernardo O’Higgins, cuando por derecho propio debamos de hacerlo, por ejemplo, remoliendo el carnaval dieciochero con gran dignidad de patriotas, lo cual estará a la altura de la damajuana de la circunstancia; pero el pueblo de Chile es trágico-dramático, insular, oceánico, abismal y correcto de naturaleza y conducta; por lo tanto, no hagamos chacota ni comedia de su grandeza; bailemos como los soldados acorazados de epopeya fueran a la guerra en defensa del pueblo o de todos los pueblos, y si nos curamos, nos curamos; o nos caemos al abismo de lo cósmico en el torbellino del infinito de Hispanoamérica, que solloza una gran paloma de congojas».

>Párrafo extraído de “Danza patria”, según se cita en Biografía de la cueca, de Pablo Garrido.

 

•Carlos Casassus (1899-1982)

«Hay un pacto con el diablo 
que salta de las guitarras
y que pifia por los dedos
gordos de las cantadoras».

>Extracto del poema «Embrujo de la cueca».

•Óscar Castro (1910-1947)


Remordimiento

Casa de mi compadre Rosendo Montes,
donde hasta el viento baila de punta y taco
donde el día se pone faja de flores
y se le ve a la luna blanco de refajo.

Casa de mi compadre, donde las hembras
cantan que “la esperanza nunca se pierde”.
Allí ríen los vinos, trina la espuela
y hasta el sauce es un huaso de poncho verde.

Quinta de mi compadre, donde la higuera
tiene una estera fresca sobre los suelos
y su fronda se ensancha como una clueca
que empollara canciones y juramentos.

Yo he alojado en la casa de mi compadre
cuando el universo llega topeando quinchas
y el trueno se derrumba desde los Andes
como un potro que rompe riendas y cinchas.

Y he besado una boca bajo su techo,
boca roja de vinos y de tonadas,
sin saber en la sombra cuál era el pecho
ni cual la carne tibia que se me daba.

Y he partido en el alba como un bandido,
cuando clava el lucero su fría espuela,
con el alma llagada por un cuchillo
implacable y desnudo de la vergüenza.

Casa de mi compadre Rosendo Montes,
no volveré a bajarme frente a tu vara,
porque me acusaron dos ojos de hombre,
y los ojos castaños de mi ahijada.

>Del libro Nueva antología poética (1972, Editorial del Pacífico).
Poema musicalizado por Los Cuatro de Chile
para el disco Homenaje a Oscar Castro Vol. I (1970, Asfona).

•Floridor Pérez (1937, Cochamó)

El arquero del curso

Si mi sala fuera cancha
yo sería el mejor alumno,
que el arco sea pizarra
y a ver si me gana alguno.

Mis reflejos no fallan,
en biología
y me domino el área
en geometría.

En geometría, sí,
pruebas globales
debían definirse
a los penales.

«1» en mi camiseta
¡no en mi libreta!

 

Los útiles escolares

Como soy desordenado
dejé mi bolsón perdido,
alguien lo ha desabrochado,
mis útiles han salido.

La Pluma con la Tinta
salieron juntas,
y el Lápiz les decía:
«Sáquenme punta».

Sáquenme punta sí,
dice el Tintero,
si me pilla el Secante
me chupa entero.

¡Las niñas con mi Estuche
juegan al Luche!

 

•Sady Zañartu (1893-1983)

«Llega a su colmo lo alegre en la vida,
pues la pareja ya va muy unida;
y por fin atrévese el buen mocetón

y en postrer ademán, la rodilla
en tierra, ofrece a la guapa chiquilla
todo el albergue de su corazón».

>Extracto del libro Santiago antiguo (1919).

•Mauricio Redolés (1953, Santiago)


Los Saquerones Incorporation (cueca incompleta)

Los arbitroh pa saqueroh
Echar al pueblo al saco.
Y pa’ pasar por graciosoh,
expulsaron hasta al Flaco.

Árbitro pa saquero,
soi del imperio,
te vendí por treh chauchah
al cementerio.

[…]

Quien lo diría, Choño
Ya están del moño.

 

>Cueca inédita y nunca musicalizada. Escrita en 1976, en Birmingham, durante el inicio del exilio del poeta y músico en Inglaterra. Explica Redolés: «El Flaco soy yo; el Choño, es Choño Sanhueza, un desaparecido dirigente del Comité Central de las Juventudes Comunistas; y los árbitros son la Junta Militar de Gobierno. + claro echarle agua». El autor lamenta el olvido de la tercera estrofa.

•Adán Méndez (1968, Concepción)

—Me permite señorita
que la invite papas fritas
—Le permito caballero
con que sea usted soltero

—No soy ni tan soltero
ni tan casado
pero no pongo pero
sobre su estado

—Sobre mi estado mire
sepa primero:
chuflas de pitoflero
yo no las quiero

—Vamo hacer un tutito
—Vaya solito

segunda

Te quise pero no quiero
caerme por tu pendiente
aguantar tu descariño
ni escucharte cuando mientes

Tu personalidad
no es consistente
Yo ya no seré más
quien la sustente

Quien la sustente mi alma
tu tomatera
donde quieres pasarte
la vida entera

—Ésta es pará de carro
de qué me agarro

>extracto de «Sonetos comprimidos», publicado en la antología de textos inéditos Gutiérrez (2005; edición de Andrés Braithwaite).

•Juan Cristóbal Romero (1974, Santiago)


Primera del montonero

Andan por ahí diciendo
puras mentiras falaces:
que soy cómplice confeso
del demonio y sus secuaces.

Porque nacer chileno
es un delito
que no perdonaría
ni Dios bendito.

Ni Dios bendito, mi alma
sufro a destajo
sudando bajo el poncho
pelando el ajo.

De una bala en el pecho
caí deshecho.

 

Segunda del montonero

Qué saco rogarle al cielo
si en tierra seré enterrado.
Del polvo somos y al polvo
vamos, canallas y honrados.

Está la gentil dama
guadaña en mano
pisando los talones
al hombre sano.

Al hombre sano, sí
a paso lento.
Qué apuro hay en oír
mi testamento.

Silbar en camposanto
cura de espanto.

>del libro Marulla (2003, Ediciones Tácitas).

>Del autor se recomienda, además, la lectura del artículo “Sonetos comprimidos”,
sobre la poesía de la cueca (leer aquí).

•Miguel Naranjo Ríos

Credo

El ser es en lo absoluto
San Miguel me pesa el alma
sé soy pesado de sangre
mas cuánto pesa mi karma

para subir al Cielo
yo no soy apto
lo Divino me apuna
no firmo el pacto

no firmo el pacto no
le mando al coño
sin Salvación no hay Gracia
ángel demonio

lo veo y no lo creo
ése es mi Credo.

>del libro Verso (2006, Ediciones Tácitas)

•Willy Espinosa (1976, Santiago)

Marcando la tarjetita

Avancen por el pasillo
señora hay espacio atrás
marcando la tarjetita
la tiene que recargar.

Una hora esperando
no pasa na’
pasa una micro llena
otra hora más.

Otra hora más, ay sí
viene vacía
va fuera de servicio
la porquería.

Voy en la pisadera
colgando afuera.


La cueca de los poetas

Hoy yo quiero hacer justicia
con la cueca ‘e los poetas
nombrar a los que faltaron
si me da espacio la letra.

A Rosamel del Valle,
Teófilo Cid,
Jorge Tellier, Barquero,
Maffud Massis.

Maffud Massis señores
y Eduardo Anguita,
se me pega a la mala
Raúl Zurita.

Se va sin que lo eche
Miguel Arteche.

>del libro Cuecas (2010, Libros Sin Editorial).
Puedes revisar el libro completo aquí.

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